Amor, si me alcanzas, soy tuya.
Si no, sigue intentando. Quizá algún día
lo logres.
Quizá algún día
deje que lo hagas.
Mientras tanto, corre
que yo llevo la ventaja.
Amor, si me alcanzas, soy tuya
pero aguarda un momento, no te precipites
tómalo con calma,
que para amar tengo una vida,
y no quiero hacerlo todavía.
Si llegase a amar, lo haría perdidamente.
Echaría todo por la borda, pondría al
mundo de cabeza.
Estoy
segura que lo haría. Pero no, aún no.
Amor, si me alcanzas, soy tuya.
Mientras tanto, déjame reír, jugar, vivir,
divertirme,
déjame ser ajena a
ti,
que así como soy no tengo problema,
inocente,
ingenua, ilusa,
y
nada de corazones rotos,
como
me gusta.
Amor, si me alcanzas, que sea una tarde
la manera en que lo hagas, la dejo a tu
criterio,
pero no te emociones, no olvides que te
llevo la ventaja.
Amor, si me alcanzas, ¿Qué sucedería?
Oh, no, mejor no lo imaginemos,
sorprendámonos el
uno al otro.
...
Publicado en el blog Verba volant, scripta manent con motivo del día de San Valentín en febrero de 2011. Hoy me ganó las nostalgia y decidí que quería verlo en este blog también.